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Hola a mis fieles lectores; como ya conoceréis de sobra todos, esta semana se designaba la ciudad española sede de la capitalidad cultural 2016. Córdoba parecía la gran favorita pero finalmente la elegida fue San Sebastián.
No he seguido con demasiado interés las posteriores reacciones pero de lo poco escuchado destaco dos teorías que se han dicho en los medios de comunicación:
Considerando que la primera teoría pueda tener un cierto fundamento, y aunque se demostrará que realmente así ha sido, castigar a toda una ciudad como San Sebastián me parece un error. Por un lado Bildu solo tiene 8 concejales en el Ayuntamiento y si gobierna es porque las demás formaciones se lo han permitido por acción u omisión. Y por otro, es caer en una trampa y dar argumentos para que los independentistas puedan decir que el resto de España agrede al País Vasco y que el mensaje de los partidos nacionalistas cale mas profundo en la sociedad vasca.
Reacciones que piden la impugnación de la votación son desmesuradas, pataletas de mal perdedor. San Sebastián ha ganado y por ello hay que felicitarles y eso sí vigilar muy de cerca que no se aproveche este evento para otros fines o con una finalida política, sino meramente cultural, pues esta ciudad cuenta con suficientes argumentos culturales.
Considerar que la prosperidad de una ciudad depende en gran medida de un evento concreto, es reconocer el fracaso de esa ciudad y las personas que la habitan. Córdoba ha perdido esta oportunidad pero lamentarse solo profundiza el fracaso de la ciudad en alcanzar unos niveles de riqueza y empleo dignos de una ciudad europea.
El 22 de mayo muchos votamos por un cambio en la gestión económica. Queda una legislatura para ello y hay esperanza, hay un nuevo equipo de gobierno creo que muy capacitado y sobre todo que los cordobeses nos demos cuenta de la importancia real de nuestra ciudad, tomando una actitud activa ante la crisis sin esperar que factores externos, exclusivamente, nos resuelvan todos nuestros problemas.