En nuestro trataremos aquellos temas de actualidad que mas puedan interesar a las empresas
Buenas a todos, todos aquellos que vena con cierta regularidad los noticieros o lean prensa de información general, conocerán la problemática de las subvenciones a la minería del carbón.
Veamos esta cuestión desde cuatro perspectivas diferentes: el carbón como materia prima, el carbón como actividad económica, el carbón como realidad social y finalmente como cuestión política.
Como materia prima y aunque pudiera pensarse que ya esta desfasada la realidad es que países tan adelantados industrialmente como Alemania continúan apostando por el carbón.
Como actividad económica hay que analizar la viabilidad económica de su explotación, y sólo las minas a cielo abierto parecen ser las mas rentables pues el coste de extraer el carbón es mas bajo y además, la calidad, medida en poder calorífico es mayor que en minas subterráneas.
Como realidad social el trabajo de la minería ha sido tradicionalmente de los mas duros. Por ello en la década de los setenta se firmó un convenio que permite jubilarse incluso antes de cumplir los cincuenta años a los mineros con condiciones económicas específicas sin que se haya actualizado en los treinta años que esta vigente, a pesar de los adelantos tecnológicos que han suavizado las condiciones de trabajo.
Todo lo anterior enlaza con la cuestión política. Lo que surgió como una medida de protección a la minería ha terminado en convertirse en grandes privilegios que ningún gobierno ni del PSOE ni del PP ha sabido o querido atajar, y que Europa por la situación de crisis económica solicita a España una solución. La realidad es que hay un sector poco productivo, altamente protegido por la baja calidad del carbón que incluso obliga a importar carbón de mas calidad y a un precio mas ventajoso que el extraído en España.
Pero esto no es exclusivo solo de la minería, sino vease el olivar en Andalucía o las contínas ayudas públicas a la energía solar y eólica cuando las energías renovables han demostrado no ser actualmente rentables, encareciendo la factura eléctrica, aumentando el deficit de energía y la necesaria importación de ésta menoscabando la competitividad de la producción en España.
Son varias las preguntas que surgen entonces:
Inquietantes preguntas cuyas respuestas explican en parte la lamentable y degradante situación social y económica de España.